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¿Con qué me maquillo? Te damos las claves

12 Abr

Es jueves y como todos nuestros jueves es día de los SUPERCONSEJOS de Aida. Sabemos que los esperáis con impaciencia, os dejamos con sus útiles consejos:

Para que la cosmetología funcione es importante, no sólo la composición y el tipo de piel, sino el modo de empleo y la aplicación. Por eso hoy vamos a hablar de cómo y con qué herramientas aplicar nuestro maquillaje.
En las tiendas nos podemos abrumar ante la existencia de decenas de pinceles, brochas, esponjas y borlas. Cada herramienta tiene una función, facilitar la aplicación de un producto y optimizar el resultado. Para empezar nos encontramos con dos tipos de pinceles y brochas: de pelo natural y de pelo sintético.

Los de pelo sintético se utilizan para productos líquidos, fluidos, mousse o en crema. Este tipo de pinceles no absorben producto por que el pelo no es poroso (así el bote nos dura más), aunque son más caros que las esponjillas son más baratos a largo plazo porque se renuevan muy pocas veces (si es bueno); al contrario que las esponjas de látex, que absorben mucho, tienen la desventaja que se rompen con facilidad y hay que renovarlas con mucha frecuencia. En consecuencia, a la larga sale más económico aplicar el producto con brocha o pincel.
El maquillaje con brocha se da en varias direcciones, por todo el rostro, y en las zonas cercanas al cabello con movimientos circulares, en la zona de cejas se da a contrapelo para que no queden líneas de diferente color. Importante, se llega a las orejas y el cuello bien difuminado. La mayoría de personas no sabe que con la esponja se aplica a golpecitos y no arrastrando por la piel, que es lo que nos resulta más cómodo, por eso al utilizar la brocha, que si se aplica arrastrando, nos cubre más, es más uniforme y el resultado final queda mejor. Las esponjas nos pueden venir bien para retirar maquillaje cuando nos damos demasiado.

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